“Vamos a ver la nueva de la de Sin Tetas No Hay Paraíso”. Nuevas maneras de reflotar el cine español aprovechando el tirón de la tele.
Fuga de Cerebros tiene como reclamo principal a
Amaia Salamanca y a
Mario Casas, dos actores bien reconocibles por su tirón televisivo (ella por las conocidas “Tetas”, sí, las que dan título a la serie, no vamos a pensar mal; y por ser objeto del susurro de El Duque... "Cata...Caaataaaaa"...más gracioso en la versión satírica de Dani Mateo, de Sé Lo Que Hicisteis). Y él, por ser el sustituto de Hugo Silva en el corazón de la hija del policía Paco. Como en los cómics de superhéroes, que muchas veces dan lugar a una serie B de viñetas donde se mezclan Batmanes con Supermanes, en el cine hacen algo similar con los personajes de televisión. Que se quiere ver a Amaia Salamanca, pero no aguantamos al Duque, pues podemos verla en un
álgido momento sexual, por no llamarlo polvazo, en la recientemente estrenada
Fuga de Cerebros. Y además hay que señalar, por lo evidente que es hasta extremos que provocan risa en la sala, la gratuidad de tal escena de sexo, que resulta ser una ensoñación. Pues para ser una ensoñación, bien que se regodea el director. Puro márketing.

Pero esto sirve para pensar en cuando empezó este fichar de actores de la tele para enganchar las audiencias de los programas al maltrecho cine. Quizás el más entrañable ejemplo sea
El Milagro de P. Tinto, de los hermanos Fesser (uno tras la cámara y otro al guión), que tenía en sus filas al gran cómico que es
Pepe Viyuela, Chema en
Aída. O a la mujer de Fiti, de
Los Serrano (también mujer de Manolo en Manos a la obra). Si por referencias no será. Hay películas que casi parecen un juego de “adivine de qué le suena este actor”. Uno sintoniza
La Señora, por ejemplo, gran serie emitida por TVE y que merece artículo aparte, y se encuentra con una rechoncha y simpatiquísima cocinera gallega, que es capaz de hacer sonreír al más rancio. Pues bien, si se vive en Galicia y se ve la TVG la respuesta es fácil, y múltiple además, porque esa actriz, Berta Ojea, aparecía a menudo en
A vida por diante. Pero sino, cuando la veamos aparecer en
Mortadelo y Filemón: La Gran Aventura, caracterizada como, nada y más y nada menos, que la archimítica Ofelia (los que ojeábamos Superhumor desde antes de saber leer tenemos nuestro particular
hall of fame), podremos darnos cuenta, sorprendidos, de que es la cocinera de
La Señora.
Pues si esto ocurre con esta actriz, que difícilmente encaja en la categoría de
sex symbol (aunque al paso que va la cantante de
The Gossip, Ditto, pronto las tendencias
Boticelli volverán a las pantallas para regocijo de las mujeres
Dove), hay que imaginar hasta que punto puede mover masas Amaia Salamanca, que además de tener un papel protagonista, encaja de sobra en el rol de
sex symbol del siglo actual.
Pero es que no se trata sólo de ella. En el reparto figuran (llamémosles por sus nombres de personajes para hacerlo más gráfico)
Mauricio Colmenero (sin el bigote de Burt Reynolds), el del
Chiki Chiki (sin guitarrita),
Blas de
Periodistas,
Juan Cuesta (de esta nuestra comunidad) y la apoteósica
Loles León (personaje en sí misma), con todo su arsenal de movimientos de negra chunga a lo castizo y un vestuario que riza el rizo. Todo ellos se mueven por el set de la película, rodada en su mayor parte en la Laboral de Gijón, entretejiendo una serie de referencias de lo más variopinto. Se va al cine, pero también (de regalo) se ve un poco de
Aída (uno de los amigos del protagonista es El Baraja), un poco de
Aquí no hay quien viva... Los guionistas se han dado cuenta de que con recurrir, no ya a estereotipos, sino directamente a los personajes, tienen el gag prácticamente hecho, gracias al actor y a la facilidad de tener un rol totalmente asumido por parte de la audiencia. Esto recuerda al papel en
Vicky Cristina Barcelona de la oscarizada Penélope. ¿Nadie se ha dado cuenta de que Woody Allen debería pagarle derechos de autor a
Pedro Almodóvar?. Ese papel es pura y genuinamente suyo. Se diría que Woody se sentó en la mesa del catering y le dijo a Penélope,
ya sabes lo que tienes que hacer. Después de tantas películas con el manchego, es un personaje al borde de un ataque de nervios que Penélope tiene más que interiorizado.
Pero para acabar, lo importante es señalar que estas tácticas de guión televisivo funcionan. No en vano ahí tenemos a
Spanish Movie, que va a ser una remezcla de
Muchachada Nui con
El Orfanato con
El Laberinto del Fauno... tal vez nos estalle la cabeza intentado asumir el universo referencial tan dispar que plantea la película (los mismos creadores anuncian que la película tiene una trama compleja, echémonos a temblar) , pero una cosa está clara , tiene muchas menos probabilidades de fracasar esta película, que cualquier otra que se estrene de producción española. La tele aún es mucha tele.
01-05-2011 | 16:29
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