
El
freak de la selva y el
scout simpático, son, respectivamente, los protagonistas de
El Último Superviviente y
Desafío Extremo, ambas emitidas por la cadena Cuatro.
Bear Grylls y
Jesús Calleja parecen tener cosas en común, pero sólo uno de ellos es un superviviente de verdad, a la luz de varias publicaciones de la prensa inglesa.
Cuatro apuesta fuerte por la temática de aventura. Es una cadena a la que le encanta llevar las cámaras a los sitios más raros, inhóspitos, inimaginables posibles. Unas veces en casas de ancianos atestadas de objetos a causa de la enfermedad Diógenes, otras fletando partidas de aventureros y mandarlos, literalmente, a la Patagonia.
Pero se puede ir a los Everglades o al Kilimanjaro de dos maneras: Una, manifiestamente bien equipado, y enfrentando los peligros sobre la marcha con el apoyo del (reducido) equipo, o dos, pretendiendo ir con lo puesto, vendiendo que se sobrevive sólo con lo que el lugar ofrece. Son las diferencias básicas de ambos programas.
El último superviviente (
Man Vs. Wild en su versión original) consiste en que el británico
Bear Grylls, ex soldado de las fuerzas especiales, se interna en parajes de lo más hostil, subsistiendo a base del conocimiento de su entorno. En el programa se le ha visto comiendo de todo, desde desagradables alacranes hasta bonitas orquídeas. Todo gira en base a las claves que Bear da para sobrevivir, sabiendo que tal o cual planta es venenosa, o que llenarse el jersey de paja da calor suficiente para pasar la noche. Sin duda el británico las pasa realmente canutas y tiene mérito saber todo lo que sabe. Claro que su programa se beneficiaba de lo increíble que nos resulta a la civilización acomodada ver cómo se puede salir adelante sin absolutamente nada (no ya sin nuestro iPhone o la tele, sino sin comida o techo).
Pero, a raíz de ciertas acusaciones publicadas en la prensa inglesa, resulta que no es tan auténtico como parece. En la misma línea que nuestro
Supervivientes, o
La Isla de los Famosos, un tipo de programas muy susceptibles al tongo (recordamos el caso de la modelo que conseguía hamburguesas por parte de los nativos), resulta que Grylls pasaba noches en hoteles, y algunas situaciones son preparadas. Ante esta acusación, Channel 4 no tuvo más remedio que admitirlo, defendiéndose con el argumento de que no es un documental de observación, sino una suerte de manual de instrucciones de supervivencia.

Por tanto, hay que romper una lanza a favor de
Jesús Calleja. La temporada pasada también tuvo cierto agujero en el estómago, ante la negativa de los rusos de la base de compartir un filete con el equipo español. Sinceramente, me dio mas pena ese momento que ver a Bear Grylls comiendo larvas. Y la razón no es ni más ni menos, que el espectador de
Desafío Extremo confía en el programa. Sabe que van lo mejor equipados posibles, no se oculta este hecho en ningún momento, dadas las durísimas condiciones a las que se enfrentan. Y por ello nos creemos los problemas que les surgen, porque los sentimos de verdad, y cuando se les ve preocupados ante un glaciar es porque realmente les supone un obstáculo. No hay más que seguir las crónicas de Calleja en Internet, el hombre se las apaña para dar una impresión muy cercana de sus aventuras, y es fácil empatizar con su misión.
En resumen, para saber qué hay que hacer si de repente un día te encuentras en medio de la selva (quién sabe...), hay que acudir a
El último superviviente, pero si quieres ver cómo un equipo se enfrenta a una escalada a muchos grados bajo cero en condiciones reales, sin hoteles que valgan...
Desafío Extremo es la dosis de adrenalina (desde la cómoda barrera del sofá) que te hace falta.
30-04-2011 | 12:27
29-04-2011 | 02:32
28-04-2011 | 08:02
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