MUSICA
40 años de paz y amor
Lorena A. - 23-08-2009
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Estampa WoodstockSon ya cuatro décadas las que han pasado desde que Janis Joplin entonara el bis más memorable de “Piece of my heart” ante casi un millón de incondicionales. Era el sábado 16 de agosto de 1969, al atardecer, y con los primeros acordes afilados de este himno de voz desgarrada, el movimiento hippie estallaba en todo su colorido y psicodelia en una granja de Bethel, en el estado de Nueva York.

Woodstock fue menos Woodstock de lo esperado. El nombre del festival de música más importante de la historia fue anecdótico y con tintes topográficos. La localidad de Woodstock, en Ulster County, se estaba preparando para acoger este evento. Algo falló y las previsiones de asistentes comenzaban a desbordarse. La oposición local casi echa abajo el festival, pero un entusiasta llamado Sam Yasgur convenció a su padre para que el terreno de la granja familiar sirviera para acoger el evento. Nada que ver con una fiestecita de fin de semana. El evento se le fue de las manos al propio Max y, sin necesidad de recurrir a mensajes de móvil ni a Twitter, en la granja del viejo Yasgur se congregaron un millón de personas llegadas de costa a costa de los Estados Unidos. A pie, a caballo, en autobús, o en una destartalada Wolkswagen que recogiera a los viajeros a lo largo de las lánguidas rutas norteamericanas. Daba igual cómo, lo importante era llegar.

HendrixLas previsiones de 250.000 asistentes no se quedaron cortas, simplemente resultaron ridículas. Como consecuencia, el encuentro por antonomasia de la paz y el amor de la generación de jóvenes anti-Vietnam se saldó con muertes por causas diversas (heroína, rotura de apéndice, tiroteos…) e incluso se habla de dos nacimientos no documentados. Lo cierto es que a nivel sanitario el encuentro fue un desastre, pero los organizadores supieron lavar bien las cuentas y el documental que se estrenó en 1970, por cierto montado por Scorsese, reportó beneficios inesperados. En cualquier caso, y por motivos diversos, Woodstock es ya una cita musical reconvertida en leyenda para la generación que hacía el signo de la victoria con el índice y el corazón y entonaba cánticos de paz y amor.

Richie Havens abrió la jornada el viernes 15, pasadas las 17.00 de la tarde. Se ganó a la multitud entonando temas como Hey Jude (las malas lenguas dicen que Lennon la dedicó a la heroína: “Cuando la dejes pasar bajo tu piel, comenzarás a estar mejor”) o Strawberry Fields Forever, el himno al que todavía se rinde pleitesía en una zona acotada del Central Park neoyorquino que lleva su nombre. Fue suficiente para ganarse a los fans, formando una riada que no dejaba de fluir.
La nota imprescindible del Sîtar, el instrumento indio tan recurrido para traspasar planos de conciencia, llegó de la mano de Ravi Shankar, el maestro hindú (como curiosidad, es el padre de la cantante de blues Norah Jones) que tocó mientras estaba lloviendo al ritmo de una oportuna lluvia purificadora. Santana se subió al escenario el sábado 16, precediendo a artistas como Janis Joplin, icono del movimiento, o los Grateful Dead, imprescindibles en cualquier sarao hippie que se preciara. Les siguieron los Creedence Clearwater Revival, durante cuya actuación no se pudo oír el clásico “Have you ever seen the rain?”, pero en cambio sí que cerraron con otro hit tristemente olvidado. El “Suzie Q” que Coppola recuperó para la escena más sexy de Apocalypse Now diez años más tarde. The Who empezaron a tocar a las 3 de la mañana, una hora reservada hoy en día para los dj’s, ya que pocos pueden aguantar un cartel non-stop. Tocaron 24 canciones sin descanso, entre las cuales se encontraban clásicos como “We’re not gonna take it” o “My Generation”. Faltó “Baba O’Riley”. Los impecables Jefferson Airplane dieron la traca final de psicodelia, rematando la primera jornada con un himno sin discusión del espíritu Woodstock, “White Rabbit”, una oda a los alucinógenos, Alicia, la del país de las maravillas, y demás imaginario popular.

woodstockJoe Cocker abrió la tercera jornada, aunque lo mejor ya había pasado. Entre los grupos de este último día se encontraban los tímidamente conocidos The Band, que precisamente ese mismo año pusieron música con su tema “The weight” a la película “Easy Rider”, de Dennis Hopper. Las fuerzas flaqueaban, y tres días de drogas, sexo y rock’n’roll bien valían un descanso. Pero de la cocina aún no habían salido los postres. Jimi Hendrix insistió en tocar de último, quizás intuyendo que los argumentos ulteriores son los que perduran. Y él tenía uno de peso. Se programó su actuación para la medianoche, pero por imprevistos y retrasos no pudo tocar hasta las 9 de la mañana del lunes. El número de asistentes a su concierto se estima en medio millón. Hendrix tocó durante dos horas en el recital más largo de su carrera, estructurado a lo largo de 18 canciones. Los acordes de “Hey Joe” fueron los últimos que resonaron en el escenario de Woodstock ’69, el auténtico.

Ecos de congregación masiva llegaban desde hacía un par de años provenientes de la costa oeste, concretamente de la ciudad de San Francisco. Allí ya se habían reunido en 1967 varios de cientos de miles de personas para celebrar el nacimiento de lo que ellos mismos bautizaron como una nueva contracultura, el fundamento del movimiento hippie, según se les empezó a conocer. La palabra derivaba del inglés hipster, un término que se empleaba para referirse a otra tribu urbana previa, los beatniks. Esta subcultura también había tenido como base la ciudad de San Francisco, y el estado de California en general resultó ser un excelente campo para sembrar todo tipo de reacciones contestatarias al orden establecido en forma de identidad cultural. Los beatniks picaban un poco de todo, sobre todo del naturismo alemán y de la Generación Beat (su biblia era “En el camino”, de Kerouac, apología del loser nómada yankee). California se afanaba en dar cabida a esta nueva generación de “hippies”, y San Francisco se convirtió en un escenario de excepción. Así vio la luz ese mismo año el llamado “Verano del amor”. El nombre habla por sí solo. Las sesiones de rock psicodélico y folk en el parque Golden Gate se alternaban con una furia desatada en defensa de la revolución sexual, especialmente por parte de una generación femenina descendiente de una saga largamente encorsetada. Fue la época del “prohibido prohibir”. La estética era fundamental, y por este motivo no podía ser descuidada. Más bien se trataba de ese descuido perfectamente medido. Buena parte de la culpa la tuvieron The Mama’s & The Papa’s, que precisamente en este “Verano del amor” sentaron las bases de los complementos must de estos jóvenes con su canción “San Francisco (Be sure to wear flowers in your hair)” (“Si vas a San Francisco, asegúrate de llevar flores en el pelo…”, cantaban).

WoodstockLos hippies se rebelaban ante cualquier forma de autoridad, y en este escenario es fácil comprender que las drogas sólo fueran un entretenimiento más. Los alucinógenos, especialmente la marihuana y el LSD, se llevaron la palma. Eso por no hablar de los derivados naturales, que vivían su época dorada. Los pocos indios americanos que sobrevivían penosamente a la exterminación silenciosa del gobierno podían enseñar mucho a esos jóvenes deseosos de aprender. Así, el peyote y la ayahuasca encontraron en esta generación una franja de mercado excelente. Sus propiedades alucinógenas hacían sonrojar a la marihuana, e incluso se afirma que el propio Allen Ginsberg escribió su estremecedora obra maestra “Aullido” bajo los efectos de un viaje de peyote del que tardó varios días en apearse. El comienzo de su obra es de por sí revelador (“He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura”).

El caldo de cultivo de Woodstock se cocinaba a fuego lento, y tendría todavía dos años para ir de costa a costa hasta llegar a Nueva York, donde el movimiento culminó. 1969 fue el año del cambio, el año en el que el sueño de la paz y el amor estalló en la cara a los cientos de miles de seguidores que lo suscribían fielmente. El hombre acababa de llegar a la Luna, y entre la sociedad norteamericana se extendía esa sensación de poder absoluto, de exaltación de la naturaleza humana. Un humanismo histérico e histriónico que resultó más que excesivo. El apacible sueño de colorines empezó a desteñirse sólo 6 días antes de Woodstock. La familia Manson, seguidores de esta corriente e identificados sin lugar a dudas como hippies, entraban en tropel en la casa de Sharon Tate, la mujer de Polanski, embarazada de ocho meses, y acababan con todo lo que les salía al paso. Eso sí, la culpa fue de los Beatles, dijo Charles, que le dejaban mensajes satánicos encriptados en su canción “Helter Skelter”, que apareció escrita con sangre en las paredes de la casa. Y es que los de Liverpool también se engancharon a esta conga de la psicodelia en cuanto a evolución musical se refiere. Después de esta jornada delirante en la que la familia Manson se cargó todo lo que pudo y más, algo cambió entre la sociedad norteamericana. La soleada costa oeste que glorificaban también “The Mamas & The Papas” en su “California Dreamin’” se volvió oscura y siniestra. Los hippies que unían sus manos en señal de hermandad, ésos que pedían el fin de la violencia, habían sido los que habían entrado en una casa ajena y habían acabado con todos sus ocupantes en una orgía de sangre sin desperdicio. La desconfianza empezaba a aflorar. Woodstock fue el último gran movimiento de esta corriente cultural norteamericana que ya por aquel entonces saboreó las mieles de la globalización.
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Comentarios
#7qD9dZa
01-05-2011 | 15:27
qD9dZa bldirkuzkqmm
#68jnJVW
29-04-2011 | 03:14
8jnJVW vlmhyrgejjjp
#5It's sopoky how
28-04-2011 | 23:51
It's sopoky how clever some ppl are. Thanks!
#4Nath
26-08-2009 | 12:07
Faltó decir que la actuación de Joe Cocker cantando WITH A LITTLE HELP FOR MY FRIENDS fue la mejor de su carrera!!! estaba flipadísimo y le salió.... divino!
#3Felixity
25-08-2009 | 18:24
Hola!! Si te gusta Felixity hazte nuestro fan en Facebook y te informaremos de todas nuestras novedades ! Clicka en "hacerse fan" en esta web http://www.facebook.com/pages/Felixity/132972915478?ref=ts
#2K.
25-08-2009 | 02:07
XDDDDD, k razón tienes, P.
#1P.
23-08-2009 | 23:31
Y el plus pal salón

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