Ni los posados de la Obregón, ni las misteriosas causas de la muerte del rey del pop. El verdadero terremoto de este verano lo protagonizan dos de los caretos más populares, por desgracia para todos nosotros, del panorama rosa español: Belén Esteban y Aramis Fuster.

El cara a cara organizado la semana pasada por Sálvame, el nuevo ring del famoseo de la cadena Telecinco, a punto estuvo de desembocar en una verdadera pelea de gallos. La pitonisa, embutida en un curioso atuendo de cuero negro, al más puro estilo sado y complementado con un ridículo bombín a modo de broche en la cabeza, descargó su ira contra la Esteban desde su misma entrada en el plató. Prescindiendo de las velas negras y de otros artilugios del esoterismo negro, a Aramis le bastó con su lengua de víbora para derrotar a la Esteban, tocando aquellos aspectos que más podían herir la sensibilidad de la rival: su evidente deteriorado estado físico y su imborrable amor por el torero Jesulín.
A la Esteban, quien pese a su bravo carácter demostró una gran inferioridad, no le quedó más remedio que agachar la oreja frente a las injurias de la bruja. Aún así Belén, con esa voz de aparcacoches que nos encanta, salvó el tipo, muy digna ella, con un poco convincente, “Aramis venía buscando espectáculo y yo no se lo voy a dar”. Claro, no va a empezar ahora. Sólo el futuro (o Aramis ya por adelantado) nos dirá cómo termina esta lucha de felinas.
30-04-2011 | 12:13
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