El nuevo ganador de Operación Triunfo es el ovetense Mario Álvarez, pero la verdadera polémica estos días es la salida de Risto de OT, tachada como una manipuladora estrategia de la cadena. Pero vistas las declaraciones de Jesús Vázquez, el mismo Risto, y los directivos, todo a punta a que la bronca es obra de un solo guionista.

Operación Triunfo es un reality show (talent show para ser más precisos), lo que quiere decir que sus personajes no son actores, sino que son personas, con sus características propias, no inventadas por un tercero. Pero, ¿Qué ocurre cuando el actor, casualmente, es un director creativo de primer orden?Pues que tu personaje es mucho más útil. Se adaptará a cualquier situación, y si en un momento determinado, surge un enfrentamiento, el personaje sabrá improvisar, lo comprará, como se dicen en el cine y en el teatro, y lo incluirá en su obra.
Para construir cualquier historia de ficción, el estudiante de cine o televisión dispone de docenas de manuales. Puede leerlos todos, pero al final, verá que basta con una máxima: el drama es el conflicto. Problemas, obstáculos, broncas. Y a día de hoy, creo que alguno de esos manuales debe reposar en las mesitas de Gestmusic Endemol desde hace ya tiempo.
Ni más ni menos, parece que es esto lo que ocurrió en la pasada y ya famosa gala de OT. Las pullas y las salidas de tono por parte de Risto en sus valoraciones y comentarios, no solo hacia los concursantes, sino hacia cualquier aspecto de Operación Triunfo (recuerdo especialmente cierto traje blanco con hombreras) han sido una constante, desde su aparición en el programa hasta llegar a esta temporada de emisión, donde la cuerda se tensó hasta romperse. Jesús Vázquez es el paradigma de la asertividad, de dejar clara su posición, pero sin ser hostil. Aunque en este caso, ante lo que él consideró homofobia, no dudó en dejar a un lado su diplomacia para mandar a Risto a hacerle una visita al Señor Roca, y esta vez no para hacerle el próximo anuncio de la marca.
La conclusión más fácil, es pensar que todo está amañado, que la tele es un circo, e irse a dormir con la conciencia tranquila de que no se es ningún primo, y que no se cree todo lo que dice la tele. Pero merece la pena dedicarle un par de segundos más al asunto. Como bien manifestó Risto en el
programa de Manel Fuentes, si mi actuación hubiese sido teatro, hoy estarían despedidos los guionistas, no yo. Y tiene sentido.
No en vano, las
primeras impresiones de Leonardo Baltanás, director de producción de contenidos de Telecinco ( es de esos que, en la jerga televisiva, desayunan café con audiencias) manifestaron encontrarse sorprendidos ante lo ocurrido mientras lo veían en sus casas. Aunque gratamente sorprendidos, claro, ante la ascendente curva de audiencia que esto generó. Puede estar haciéndose el loco, pero también puede ser verdad, si achacamos a Risto la responsabilidad de aprovechar las bazas que van surgiendo en su propio beneficio.
Y en detrimento de lo que quede por el camino. El mencionado ejecutivo seguramente se atragantaría al día siguiente de la semifinal, con la galletita de audiencia que puntuó en un 15,6% el seguimiento de OT. Y tiene gracia el asunto, porque su enemigo acérrimo, La Sexta, consiguió con un personaje mucho menos maquiavélico y elaborado, como es Paquirrín, lograr un 10,2% de share. Parece que ante la ausencia de conflicto, los espectadores derivan hacia derroteros mucho más risibles. Desde luego, tiene su aquel ver a Kiko Rivera admitiendo en clave de humor todo lo que España piensa de él, como que Dios hizo tan bien a sus hermanos, que a mí me dejó as, en presencia de Cayetano.
Pero sin dejar que el autoproclamado (en dicho monólogo) vago de los cojones eclipse al publicista, lo que toca saber es si Risto, que conoce a la perfección los entresijos de Taylor Nelson Sofres, que maneja como nadie las idas y venidas de los audímetros, es o no es su propio guionista, y más allá del interés de Telecinco o de Gestmusic Endemol, lo que el publicista pretende es asegurarse su propia supervivencia televisiva. Como personaje que es, claro. Que sin duda beneficiará a Telecinco (recordemos que él es el único miembro del jurado contratado directamente por la cadena, y no por Gestmusic), pero no es ese su objetivo prioritario.
Risto sabe mucho de productos, y lo que ha hecho es aprovecharse de sus peculiaridades naturales para convertirse a sí mismo en uno. Y con las eventualidades que van surgiendo, las integra en su propio guión. Ya sean contestaciones de Jesús Vázquez o réplicas de los triunfitos, o fracasitos, según la terminología que se prefiera (fans de OT o fans de Risto). Qué espectador negará que, con este revuelo, no va a estar el día 7 de Septiembre pegado al televisor, cuando el nuevo programa de Risto tiene previsto estrenarse. Esperando a ver qué es lo que Risto tiene que decir. Conflicto, conflicto, conflicto. Como se dijo más arriba, es la base del drama y de la historia. Nada nuevo, Aristóteles ya lo sabía.
Esta vez, la productora será La Fábrica de la Tele, que de un tiempo a esta parte ha tomado mas notoriedad debido al titánico (y tiránico) cásting de nuevas caras que ha montado, y que merece un artículo a parte, porque configura casi un programa de televisión en sí mismo. En esta productora intentará hacerle frente a Wyoming y a Pablo Motos, con un formato que dejará atrás las matrimoniadas, y recuperará, al parecer, el espíritu del formato de El Informal. Eso sí, hay que poner muy en duda que el tono vaya a ser el campechano humor de Flo. Es interesante plantearse cuántas familias españolas elegirán la opción del ristoshow durante su cena, ya que algunos de sus exabruptos podrían hacer que se atragantase alguna que otra abuela con el Sopinstant. No hay más que recordar en cómo comparaba a la concursante Lorena con un consolador.
Lo que si hay que agradecer es que el piloto producido por Notro para el programa de Risto, fuese desechado por la cadena, y gracias a eso La Fábrica de la Tele haya replanteado el formato. De no haber sido así, la idea primitiva era que Risto fuese una especie de moderador rodeado de chicas colaboradoras, a saber Patricia Pérez ("¡Mamma mía!"),Raquel Navamuel (Mujeres y hombres...),Inés Sainz (Miss España 1997) y Sheila González ("Está pasando"). Un plantel, ya bautizado en algunos medios como los ángeles de Risto. Lo que parece que sí se mantendrá es el título, Palabra de Risto, que ya dice mucho del estilo personalista que tendrá el programa, seguramente una especie de púlpito desde el que Mejide pueda despacharse a gusto.
Otro aspecto interesante es cómo va a lidiar Telecinco con las posibles críticas a favor de la protección del horario infantil. Sin duda, si Risto ha aceptado este proyecto es porque, como en Operación Triunfo, tiene carta blanca para decir lo que le dé la gana. Cabría decir que será la filosofía base de su nuevo programa. Y esto, claro, choca con la franja de access prime time en la que se dice que va a ubicarse. Si bien no es estrictamente horario infantil, que en teoría termina a las 20.00, a nadie se le escapa que en la práctica, habrá muchos niños ante el televisor, y a buen seguro que si Risto comienza a repartir lindezas, también las asociaciones de padres y demás, repartirán quejas y hojas con cientos de firmas, presionando a la cadena. Anticipamos, como no, un posible nuevo conflicto. Y con él, el éxito.
01-05-2011 | 15:09
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